martes, 21 de octubre de 2014

Rehabilitación del Manto de las Estrellas de Nuestra Madre de las Angustias. Zamora

La Cofradía de Nuestra Madre de las Angustias, de Zamora se puso en contacto con nosotros en septiembre de 2013 para valorar la posibilidad de rehabilitar el manto antiguo de Nuestra Madre, que actualmente luce en su camarín. El taller se desplazó a Zamora para evaluar el estado del manto, asi como las posibles intervenciones que iba a ser necesario realizar. En esa primera visita hicimos un estudio fotográfico del manto, para poder estudiar con mayor detenimiento la pieza.







Tras emitir un informe detallado del estado del manto, la Cofradía aprobó nuestra propuesta de intervención, fijando como fecha de entrega el 12 de septiembre de 2014, con motivo de la Coronación Canónica de Nuestra Madre de las Angustias. Volvimos nuevamente a Zamora para recoger el manto y trasladarlo al taller, donde comenzarían las labores de rehabilitación, que iban a consistir en el sacado de la plantilla del manto a papel, la limpieza pormenorizada de cada una de las piezas en el terciopelo original, la rehabilitación de todas aquellas piezas que lo precisasen, incluyendo en los casos necesarios nuevos hilos de oro, lentejuelas y canutillo y el montaje de todas las piezas sobre un nuevo terciopelo de seda negro, respetando el diseño y las dimensiones originales.
La Cofradía no tiene ninguna documentación referente al manto, si bien se tiene constancia gráfica de su existencia desde el primer momento con la imagen de Nuestra Madre, realizada en 1879 por Ramón Alvarez.
El manto tiene unas dimensiones de 316 cm de ancho en la boca y 202 cm de largo en el eje. La boca es de trazo curvo, debido a una ampliación de la que no hay ningún documento escrito. Presenta una cenefa perimetral compuesta por una trenza de dos cabos flanqueada por dos galones. En los huecos de la trenza figuran flores de cuatro pétalos realizadas en canutillo de oro y huevecillos de plata dorada. Por dentro de esta cenefa aparece una composición de flores y grandes hojas bordadas que rodean todo el manto. El resto del campo está poblado por una retícula de estrellas de seis puntas y diminutas flores realizadas con huevecillos de plata dorada y canutillo de oro.
















Una vez extraído el diseño del manto, procedimos a numerar todas las piezas y a la limpieza de las mismas, con medios físicos. A continuación mostramos algunas fotografías tomadas durante este proceso.




La siguiente labor a realizar fue la rehabilitación de todas las piezas, para lo que fueron plantadas en bastidores de trabajo para reafianzar, sustituir o añadir los hilos de oro que así lo precisaron, y retensar, en los casos necesarios, los hilos de oro originales, que debido a diferentes motivos estaban replegados. En las fotografías que se muestran a continuación se puede ver el estado de algunas piezas antes y después de la rehabilitación, viéndose incluso en alguna de ellas media pieza rehabilitada y media sin intervenir. 





















La última fase del trabajo corresponde al montaje de todas las piezas en el terciopelo definitivo, de acuerdo con el diseño original que habíamos extraído al inicio de la rehabilitación. 

























El 21 de julio el taller cambió para siempre. Alvaro Labanda, fundador del taller de bordado de los Hermanos Labanda Urbano nos abandonaba para bordar desde el cielo su gran obra, llena de estrellas relucientes de ocho puntas, como era su firma. El taller que hasta ese momento había sido el sueño de dos hermanos se convirtió en un hervidero de manos dispuestas a ayudar en lo que hiciese falta. Desde su taller en el cielo, Alvaro nos infundió a todos el espíritu de superación que siempre derrochaba, y con la ayuda de toda la familia Labanda Urbano, y de nuestra gran amiga María, el taller terminó su última obra. Este manto se ha llevado las últimas y mejores puntadas de Alvaro, y resume los valores que él siempre imprimió al taller y a todas sus obras, pulcritud, sobriedad, rigor y perseverancia. 
















El 12 de septiembre de 2014 el taller de bordados Hermanos Labanda Urbano entregó a la Cofradía de Nuestra Madre de las Angustias de Zamora el manto rehabilitado en tiempo y forma, y como homenaje al bordador Alvaro Labanda, la Cofradía ofreció una misa por el en su capilla, con el manto a los pies de Nuestra Madre.

El 19 de septiembre de 2014, Alvaro se asomó desde el cielo para contemplar en el traslado de Nuestra Madre de las Angustias hacia la Catedral para su coronación canónica su obra póstuma arropando a esta Imagen que se ha llevado consigo un trozo de nuestro corazón. Desde aquí el taller quiere agradecer a la Cofradía la gran cantidad de muestras de cariño que nos ha brindado y toda la comprensión que ha tenido para con nosotros. Jamás olvidaremos que en Zamora tenemos una parte de nuestro taller.










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